Si la mitad del cuerpo tuviese una temperatura diferente a la otra mitad. O sobre la pluriexistencia



 He pasado estos días con el cuerpo dividido en dos. Tengo que meter mi pie izquierdo dentro de una cubeta con agua fría, sal y vinagre. Hecho insignificante el que me ha acaecido durante la semana que corrió. También he visto muchos videos de youtubers. Youtubesrs en Australia. Youtubers en México. Youtubers en España. Youtubers en Estados Unidos. Como soy un ente pensante y muy profunda no pude evitar reflexionar sobre una curiosa relación entre ambos hechos. De repente pensé que, quizás, quién sabe, podría hacer un video explicándole al mundo lo interesante que es tener diferentes temperaturas corporales al mismo tiempo. Es decir, si puedo ver un video de una chica radicada en Australia, narrando cómo es su vida de vampira, ¿por qué razón no podría yo hablar de esta experiencia corporal que he tenido? Cuando meto mi pie en la cubeta de agua fría, siento que toda la parte izquierda se me congela. Y el frío se hace aún peor cuando, con la parte derecha de mi cuerpo sostengo una taza de café bien caliente. Podría decirse que de un lado soy una rana y del otro un unicornio (porque los unicornios son bien cálidos, la verdad). Entonces me dije a mí misma, ¡oh, oh, qué hecho más maravilloso el ser dos cosas al mismo tiempo! Acto seguido me di cuenta que, como filósofa al fin, necesitaba sustentar teoréticamente mi doble personalidad, basado en mi temperatura corporal. Entonces recordé a Berkeley, ese señor obispo, empirista y británico. Él decía que “existir significaba ser percibido”.

 Explico.

 Yo existo porque la otra persona me percibe, me siente, me puede mirar, tocar, oler,  etc. Y la otra persona existe porque yo la puedo sentir. De otra manera, no es válida la existencia. Esto es algo bien cuestionable porque, pensemos en una persona en estado vegetativo, que (supuestamente) no siente. Yo podría percibir a esa persona, frente a mí, llena de tubos, tendida en una cama. Por lo tanto, esa persona existiría. Mas, esa persona no podría percibirme a mí. ¿Eso significaría que yo no existo? Mmmmm.

 Pero bueno, las refutaciones de esa teoría no me molestaron ahora. Simplemente me concentré en la parte de que existir significa ser percibido. Entonces, una persona que tocara la parte izquierda de mi cuerpo, podría decir que una característica mía es ser fría como una rana y que quizás soy una rana. Otra persona que tocara la parte derecha podría decir que soy cálida como un unicornio y quizás podría ser yo un unicornio. Pero luego están las personas que jamás me han tocado, que sólo me han observado y podrían decir que soy una chica. Pero también están ustedes, que me sienten, en cada lectura dominical y asumen que existo y que por ende soy un gato.  ¡Qué complicado! Pero la cosa no termina ahí. Está aquella persona, que me toca el lado izquierdo y el derecho y me ve y me lee, todo al mismo tiempo. ¿Esa persona, qué pensará? ¿Elegirá una de las personalidades que puedo tener o simplemente creará una nueva, híbrido de todo? Les comento esto porque algo así experimenté yo. Y es que el congelador de mi refri, de un lado tiene hielo y del otro las cosas se derriten. Yo he podido experimentar ambas temperaturas a la misma vez y al final no entiendo frente a qué estoy: si frente a una máquina que congela o frente a una que no enfría. A veces cierro el refri y me quedo mirándolo, pensativa, tratando de descifrar qué cosa es.

 Aún no he podido llegar a la conclusión exacta de cómo entender estos cambios, los cuales podrían hacer válida la pluriexistencia en una sola materia. Sería como tener un pueblo entero en una extensión de 1.56 metros. No tendría que relacionarme con nadie extra que no fuera parte de mis cambios dígase de temperatura o de otra cosa. Y los agentes externos, serían como invitados. Que vienen, entran, pasamos un buen momento, y luego se marchan. Porque en este pueblo mío, en el cual soy reina y esclava a la vez, no hay espacio para nadie más. Y en mi pueblo, haríamos comidas colosales cada tarde. Y en las noches, comenzaríamos la bacanal, degollando a un cabrito. Y esa bacanal duraría una eternidad. Y esa bacanal nos haría muy felices. Y esa bacanal haría que el entender no fuera importante, sólo el goce y el placer.

En fin, gracias por leerme.

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3 Responses to Si la mitad del cuerpo tuviese una temperatura diferente a la otra mitad. O sobre la pluriexistencia

  1. Anónimo says:

    Uno de los mejores que he leído. Algún día deberías publicar todo esto en un libro. La manera de jugar con Berkeley fue fenomenal. Siempre "banalizando" todo. Sigue así. Eres una escritora, cronista ( o mejor dicho, un ente) muy talentosa.

  2. Anónimo says:

    ¡Buenisísimo! En verdad todo lo que escribes es buenisísimo. #meencanta

  3. Anónimo says:

    Como cada domingo, una burla cínica y macabra a la existencia.

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