La marimba sonando en mi cabeza


Hace algunas semanas me está costando mucho dormir. Y luego me está costando mucho despertar.

Me está costando dormir, simplemente porque no me duermo. Ya no sé si es el café, o el té con leche, o el cigarro, o la ansiedad, la ansiedad de un hacer que en realidad es un no hacer nada. Y me está costando despertar porque simplemente, no me quiero despertar. ¿Para qué?

A la hora de ir a la cama, siento que el corazón me palpita fuerte. Pero fuerte. Y ya le temo a la habitación. Porque sé lo que viene. No poder dormir. Y comenzar a pensar en mi próximo día. Deleuze-Chul Hang-Agamben-Bauman-Zambrano-Bataille-Rushdi. El desayuno-la cena-el whatsapp -el Facebook - los mails - las pláticas, mi fingida conexión con mi “yo” espiritual y la música de los vecinos.

A la hora de despertar, ya mi inconsciente sabe que lo haré y también el corazón comienza a palpitar muy fuerte. Pero no empieza a palpitar sólo porque sé lo que me espera con el despertar. Sino porque, en mis sueños, ya se siente que despertaré y comienzan a cambiar. Todo empieza a volverse más real. El calamar deja de vivir en la pared y se pasa al agua. Las risas con cualquiera que no estoy tan de buenas comienzan a  apagarse y a apagarse, hasta que mis ojos se ponen chinos de la rabia. La vela que olía tan deliciosamente comienza a oler a nada. Y el frío,  muy lentamente vuelve. Dejo de andar tranquilamente, para comenzar a moverme en cuatro patas, como animal encerrado, que saliva todo el tiempo. Y también me doy cuenta que no quedan tantas pastillas para dormir. Porque en mis sueños, quedan muchas, muchísimas.

Tampoco esto significa que en “la otra realidad” las cosas vayan de maravillas (bueno, el otro día sí, porque soñé que encontraba unas botas que en México no existen). También camino a veces, en cuatro patas, desesperada, y salivo como animal enjaulado. Y hay mucha gente muerta, o niños quemando espantapájaros en un maizal. O se me queman unas papas francesas. Pero, cuando mi inconsciente siente que ya voy a despertar, hay un instante, segundos (o una vida, en temporalidad interior), en que me relajo porque sé que acabarán en poco tiempo. Luego, como dije, las cosas comienzan a volverse reales y comienza la desesperación por el despertar.

Y ya.

Abro los ojos.

 La dinámica entre mis sueños y mi realidad es muy estresante. Porque termino confundida, termino alterada. Y sobre todo, termino nostálgica. Nostálgica por algo que no logro identificar.

Sé que empezaré con esa nostalgia que sólo me abandona cuando me ducho, porque en mi cabeza comienza a sonar una marimba. Una marimba que suena muy fuerte. Una marimba con una sonoridad encantadora pero que es demasiado estridente. Y con ella comienzo la dinámica habitual. Con la marimba ahí, todo el tiempo. Así hasta la hora de dormir. Más bien hasta la hora en que logro dormir. Ya en los sueños, la marimba desaparece. Y el silencio dura hasta diez minutos más o menos después de levantarme. Pero luego despierto. Y vuelve.

Hay quien dice que vive a través de la música. Yo no vivo a través. Yo vivo con. Y cuando sólo es la música lo que te consume, cuando sólo es eso lo que te llena – para bien o para mal – pues entonces no hay problema. El problema es cuando se mezclan: los sueños, la realidad, la nostalgia y la marimba. Todo el tiempo ahí sonando. Eso es desesperante. Eso es doloroso. Eso te taladra la cabeza. Es demasiado. Por lo menos para mí. Si al menos, en mi cabeza, sonara una flauta…

En fin, gracias por leerme.

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1 Response to La marimba sonando en mi cabeza

  1. Anónimo says:

    A mí también me ocurre lo mismo y creo que es reflejo de todo lo que sufro. no sé si en tu caso sea por ésta razón. el punto es que te comprendo y sigo cada una de tus publicaciones. me encanta como escribes. eres muy culta y satirica a la vez. tienes un espíritu muy atolondrado. sin contar que eres preciosa.un saludo.

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