Lo que heredamos de Caín


 
No somos buenos. No perdonamos. No olvidamos. No tenemos constancia. No entendemos al otro. No nos importa entender al otro. No nos gusta el equilibrio. Detestamos el equilibrio. Huimos del equilibrio. Queremos ahorcar al equilibrio. Queremos guillotinar al equilibrio. Queremos enterrar al equilibrio.

Nos gusta tener la lengua afuera. Nos gusta la comida casi ácida. Nos gusta pensar en nosotros. Nos gusta perseguir. Nos gustan los alicates apretando los dedos. Nos gustan las pastillas. Nos gusta, en silencio, regodearnos de lo que hicimos mal. Nos gusta ver que el agua burbujee y arruine lo que estamos haciendo. Nos gusta rehacer las cosas. Nos gusta repetir las cosas. Nos gustan las cosas.

Nos gusta, de vez en cuando, matar un sábado a nuestro hermano.

En fin, gracias por leerme.

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3 Responses to Lo que heredamos de Caín

  1. Anónimo says:

    Estás muy atormentadita,muchacha.

  2. Anónimo says:

    Querida Monique. Y luego de esto, qué nos queda? hay algo más allá del gusto y del no gusto?

  3. Anónimo says:

    Magnífico. Fascinante, como todos los demás. Yo también quiero matar a mi hermano y sacar la lengua como un animal.

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