Sobre mi hermana y las pasiones. Sobre los Rolling Stones. Y sobre la Satisfaction


Y nada, que hablábamos por Skype, las dos hermanas grandes, y yo, la enana. Entonces, la del medio me comentó de su nueva pasión. Su pasión loca. Su pasión enfermiza. Su pasión “no puedo dormir por pensar en la cuestión”: Eddie Vedder, el cantante de Pearl Jam. Lo que ella no sabe es que, como siempre ocurre entre nosotras dos, dicho referente a mí también me hacía sentir. Me activaba la memoria. Porque en su casa, una vez en que me quedé sola, también tuve mi historia con Pearl Jam. También sentí mucha pasión por Pearl Jam. También gemí (mucho, muchísimo), gracias a Pearl Jam. No obstante, su nueva y “sofisticada” pasión, no me pareció nada rara. Ni la asocié con la crisis de los cuarenta. No. Porque antes de Eddie Vedder, fue Brad Pitt y antes fue Jim Morrison. Y esos son de los que me acuerdo. Porque fueron sobre los que más tuve que escuchar cuando compartíamos una pizza o cuando me ponía mil veces escenas donde salía cada uno. Y también sufrí las llamadas a cualquier hora de la madrugada para hablar sobre el tema. Así que ésta, ahora, la verdad no me impactó. Lo que sí me llamó la atención fue cuando me dijo que escribiera un post sobre la cuestión, a ver, si en conjunto, podíamos entender el origen de ese tipo de locuras por las cuales ella, tan intelectual, atraviesa de tanto en tanto.

Luego vino la euforia y los preparativos para el concierto de los Rolling Stones en Cuba. Y los amigos que agarraron un avión y se fueron para allá. Y los otros que madrugaron en la Ciudad Deportiva para verlos cerquita. Y los otros que como yo, nos quedamos soñando, imaginando cómo sería. Porque no tendríamos la oportunidad de estar. Y esos que nos quedamos fuera de la isla rockera, pues buscamos nuestros mecanismos de defensa para intentar no pensar durante ese día. Yo, por ejemplo, me fui a subir a la rueda de Angelópolis, en Puebla y luego a comer como toda una animal.

La cuestión fue que, no sé si por causa de la altura de la rueda, o de la iluminación, o por tanta comida y luego vino, terminé pensando en mi hermana, en sus pasiones y en los Rolling. Más bien, en esa canción que todos conocemos: Satisfaction. Entonces entendí.

El problema de la pasión adolescente de mi hermana se traduce simplemente en un problema de satisfaction. De I can’t get no satisfaction. Y cuando uno can’t get no satisfaction, pues intenta buscar la satisfaction sea como sea. La satisfaction privada de mi hermana es esa. La de muchos de mis amigos, en Cuba, fue irse a  la jungla con más de cuatrocientas mil personas. Y la de aquellos que no fueron, la de esos no las sé: quizás la ida de Obama a la Habana, o ir como yo, a la rueda de Angelópolis, pero seguro hubo alguna. Hubo y hay. Cada día. Lo preocupante del asunto no es la satisfaction, sino más bien la primera parte. El I can´t get no.

Uno busca la satisfaction. Trata. Trata. Try. Try. Y la encuentra. O supone que la encuentra. Pero la satisfaction es un cocodrilo imaginario y escurridizo que simula estar, pero no está. Entonces nos apasionamos, nos volvemos locos, nos volvemos unicornios. Y empezamos desesperadamente a querer sentir a plenitud nuestra satisfaction. Pero nunca es completa. No la alcanzamos. El cocodrilo es demasiado rápido. Y terminamos conformándonos con la satisfaction menor. La satisfation de Pearl Jam, la de Obama, la del concierto de los Rolling, la de la rueda. Y nos aferramos duro, muy duro a ella. Y es que si no, nos consume el I can´t get no, ese malnacido I cant get no, que se traduce en imposibilidad, en decepción, en la vida sin cocodrilo imaginario y escurridizo. Entonces nos quedamos solos. Demasiado solos.

Y al menos, en el I can’t get no de los Rolling, suena el ritmo constante y pegajoso de la guitarra y la batería. Pero en el I can’t get no de la vida real, en ese, hay demasiado silencio.

Se acabó la terapia, hermanita. Sigue en tu satisfaction.

En fin, gracias por leerme.

 

 

 

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3 Responses to Sobre mi hermana y las pasiones. Sobre los Rolling Stones. Y sobre la Satisfaction

  1. Anónimo says:

    Pues para compensar, porque la vida sigue tal cual, y yo no sé si los Rolling en realidad I can´t get no, pero casi todos los demás sí, es recomendable dejarse llevar de vez en cuando por los cascabeles de Bollywood. Dile que pruebe con este remedio.

  2. mija, se suponía que esto era para levantar ánimos, ¿no? ¿O es que la envidia no te dejó?
    :P
    R

  3. hum, M, hay solo una palabra que me ha dejado pensando: enana. Y me hace recordar una frase que escuchamos juntos: "you have long legs... for a short person"... :-)

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